martes, 24 de abril de 2012

Interrumpen el descanso de Angelito

ACLARACIÓN IMPORTANTE Luego de llamarse a silencio durante unos meses producto de varias amenazas telefónicas, este humilde magazine periodístico vuelve a la carga ganando una serie de demandas que no vale la pena desarrollar. Fuimos calificados de "fiolos, mentirosos, e hijos del rigor" pero la justicia vuelve a triunfar para devolverle al pueblo la verdad que se merece. Con este tema aclarado, nos atamos los botines, entramos en calor y salimos nuevamente a la cancha.

15.22 hs. | SOCIEDAD A mediados del mes de enero, Angelito Lencina gozaba, en la costa atlántica, unas merecidas vacaciones junto a su habitual círculo de confianza. Todo se desarrollaba dentro de los límites de la normalidad, hasta que una serie de apariciones (quizás fantasmagóricas, o reales, ¿quien sabe?) pusieron un freno a su tranquilidad y dominio propio. "Lo veía en todos partes, estoy seguro de que era él, estaba pasado de revoluciones, no dejaba de gritar que le mandé a asuntos internos y algo más que prefiero no repetir". Numeral Matimamo, compañero de vacaciones, declaró: "En medio de los asados nocturnos era todo disfrute, chori por acá, pechito de cerdo por allá, hasta que Angelito abría enormemente sus ojos, miraba fijo hacia un lugar y acto seguido, se levantaba y salía corriendo". Algunos creen que la presencia de "El Gato" era real, otros no, y otros, como El Trisku, dijeron haber divisado la figura de Abraham Lincoln corriendo por los médanos una de las noches, cabe aclarar que este individuo acababa de girar unas veinte veces sobre su propio eje cayendo derrotado y mareado sobre la arena sin antes salvar heroicamente una coctelera llena de Fernet. En conclusión, durante sus vacaciones, Angelito pasaba de la diversión a la persecución en cuestión de segundos, razón por la cual, carga hasta el día de hoy con una bipolaridad crónica que no lo deja en paz y le recuerda constantemente esa frase que tantos traumas supo traerle: "Gato, ¿querés un alfajor?".